Cómo y cuándo cuidar tu suelo pélvico después del embarazo con ayuda de la fisioterapia
El embarazo y el parto cambian el cuerpo de una mujer de una forma profunda. No solo por lo visible, sino también por todo lo que ocurre dentro. El suelo pélvico, ese conjunto de músculos y tejidos que sostienen los órganos internos y ayudan a mantener el control urinario, es una de las zonas que más sufre.
Y, sin embargo, muchas mujeres no saben que existe, o no le prestan atención hasta que algo empieza a fallar: pequeñas pérdidas de orina, sensación de peso en la pelvis, molestias en las relaciones o dificultad para activar el abdomen como antes.
La buena noticia es que la fisioterapia de suelo pélvico puede ayudarte a recuperar la fuerza, la sensibilidad y el equilibrio de esta zona, siempre que se empiece en el momento adecuado y con el acompañamiento correcto.
¿Qué le pasa al suelo pélvico durante el embarazo y el parto?
Durante el embarazo, el cuerpo se prepara para dar vida. El peso del bebé, los cambios hormonales y la postura hacen que el suelo pélvico trabaje más de lo habitual. Es como si llevara una mochila constante.
Después del parto, esa musculatura puede quedar distendida, debilitada o con pequeñas lesiones. Y no importa si el parto fue vaginal o por cesárea: en ambos casos, el suelo pélvico se ve afectado.
Muchas mujeres creen que, si no notan molestias, no necesitan tratarse. Pero igual que revisamos una cicatriz o una articulación después de una cirugía, el suelo pélvico también necesita una valoración.

Cuándo empezar a tratar el suelo pélvico después del parto
Esta es una de las preguntas más comunes. Y la respuesta depende del tipo de parto, de cómo ha sido la recuperación y de cómo se encuentre la mujer.
Por norma general, se puede hacer una primera valoración fisioterapéutica a partir de las 4–6 semanas después del parto, una vez que el ginecólogo haya dado el visto bueno. Si ha habido episiotomía, desgarro o cesárea, a veces conviene esperar un poco más para que los tejidos estén listos.
En esa primera valoración no se trata de hacer grandes ejercicios, sino de observar:
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Cómo está la musculatura.
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Si hay puntos de tensión, debilidad o cicatrices.
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Si existe diástasis abdominal (separación de los rectos).
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Cómo respira y activa el abdomen la paciente.
A partir de ahí, se diseña un plan adaptado, porque no hay dos postpartos iguales.
Señales de que tu suelo pélvico necesita atención
Hay síntomas que pueden pasar desapercibidos, pero que conviene no ignorar:
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Pérdidas de orina al toser, reír o hacer ejercicio.
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Sensación de “vacío” o peso en la zona vaginal.
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Dolor o molestias en las relaciones.
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Dificultad para activar el abdomen o notar “fuerza” en el core.
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Dolor lumbar o sensación de inestabilidad al caminar o agacharse.
Si aparece alguno de estos signos, lo mejor es acudir a una fisioterapeuta especializada en suelo pélvico. Con un tratamiento a tiempo, la recuperación suele ser más rápida y sencilla.
Cómo se trata el suelo pélvico después del parto
El tratamiento depende del estado de cada mujer, pero la base siempre es la misma: escuchar al cuerpo y reeducar la zona paso a paso. No hay prisa, ni hay dos recuperaciones iguales.
En las primeras sesiones, lo más importante es reconectar con la zona pélvica. Muchas mujeres llegan sin poder identificar bien esos músculos. Por eso, el primer objetivo no es tanto fortalecer, sino sentir.
Después, según la evolución, se pueden usar distintas técnicas:
Ejercicios de activación y conciencia corporal
Aprender a contraer y relajar correctamente el suelo pélvico es el primer paso. A veces basta con trabajar la respiración diafragmática para que el abdomen y la pelvis empiecen a coordinarse mejor.
Electroestimulación o biofeedback
En algunos casos, se usan aparatos que ayudan a que la mujer vea o sienta cómo se contrae su suelo pélvico. Esto facilita el aprendizaje y mejora el control muscular.
Trabajo manual y liberación de tensiones
Si hay cicatrices (por cesárea o episiotomía), se pueden tratar para mejorar su elasticidad y evitar molestias. También se pueden liberar puntos de tensión que afectan a la pelvis o a la zona lumbar.
Ejercicios hipopresivos y fortalecimiento abdominal
Una vez que la musculatura responde bien, se pueden incorporar ejercicios hipopresivos y de fortalecimiento del core, que ayudan a integrar el suelo pélvico con el resto del cuerpo.

Beneficios de cuidar el suelo pélvico tras el embarazo
Dedicar tiempo a cuidar esta zona tiene beneficios que van mucho más allá de lo físico:
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Recuperas el control sobre tu cuerpo y tu respiración.
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Reduces las pérdidas de orina y la sensación de peso pélvico.
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Mejoras la postura y el equilibrio.
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Aumenta la comodidad en las relaciones sexuales.
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Fortaleces tu abdomen desde dentro, protegiendo tu espalda.
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Te sientes más segura y conectada contigo misma.
Muchas mujeres me dicen que después de unas sesiones “vuelven a sentirse ellas”. Y eso, más que un resultado físico, es una forma de bienestar.
Fisioterapia de suelo pélvico a domicilio en Madrid y alrededores
Después del parto, organizarse para salir de casa con el bebé no siempre es fácil. Por eso, ofrecer fisioterapia de suelo pélvico a domicilio es una gran ayuda para muchas madres.
Trabajo en Madrid, La Moraleja, Alcobendas, Rivas, Arganda del Rey y Campo Real, llevando todo lo necesario para que puedas recuperarte en tu entorno, con calma y sin estrés.
La maternidad ya trae bastantes retos como para sumar incomodidades. Por eso, mi forma de trabajar se basa en acompañarte, escucharte y adaptar cada sesión a cómo te sientes ese día. Porque no se trata solo de “rehabilitar”, sino de cuidarte.















